Destejido
Una llamada..
tejía con ovillo fino
tediosa espera,
manos adormecidas,
lana de lino,
interminable el suéter,
daba puntadas agudas,
puntadas también cabizbajas,
seca, árida, baldía,
estéril tierra tejía,
gemía agónica Deméter.
Alzo el cuerpo ya obturado,
ocluido, atascado
transportando aquel ovillo
unido al hilo de lana,
sin querer,
entre las manos,
mimaba su inmortal castillo.
Lentamente caminaba,
lentamente se acercaba,
tensaba, tensaba,
el hilo desbarataba
ese suéter de hambre,
abrigo de su esperanza.
Abrió la puerta,
temblaba,
allí estaba,
estaba,
la lágrima que escapó
mojó el ovillo de lava,
¡cuánto tiempo!
¡cuánta ansia!,
por el pasillo rodaba
un grácil meandro
de plata,
del suéter,
nada.
Checha, 20 de marzo de 2021
Imagen: wikipedia

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