Vereda de en medio
a mi amigo Ludico
Por la vereda de en medio,
sin relumbres ni apariencias,
pensativo y cabizbajo,
bien encajado el sombrero,
camina sobre hierbajos,
un limpio verso discreto,
despojado de las sombras,
que cinchas opresoras
imponen a sus francas letras.
Baila su flexible cuerpo,
zigzaguea sin cadenas,
solitario corazón
esquiva estrechas orillas
con espacioso talante,
subyugando a la sazón
heridas se sangre,
arrebol errante.
Ahuyenta muros,
elude pingües espinas,
aristas de agudos bordes,
zafios discursos acordes,
maquillajes llamativos
a rasgos desvanecidos.
Va de frente el alma rota
la verdad por mera escolta,
siente frío espeluznante,
ausencia de acompañante,
benévolo lazarillo,
cálido y afable,
avistador de escorias
hoz implacable.
Por la vereda de en medio
reverberan los sonidos,
sones de alegrías llenas,
aullidos de dolor,
verde tristeza,
aparece sin aviso,
ralentiza el raudo paso
a su caminar conciso,
desnudo espacio,
desnudo tiempo,
desnudo verso,
desnudo y preciso,
patente, latente,
sin acertijo.
Por la vereda de en medio
me encontraron sin vestido,
henchido pecho de luna
gotea intersticios de sol,
a veces indemne crisol
otras dragón
gravemente herido.
Checha, 19 de febrero de 2021
Imagen: notascordobesas

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