sábado, 27 de febrero de 2021

 

Expulsada ave del paraíso
















Adornando un celestial jardín,

estelabas soles de oro

transidos de rosa cantarina,

edén para ti creado,

exuberancia de sabrosos frutos,

explosión de flores aromadas…


Libabas flores endulzadas,

divina ofrenda seductora,

fuerza que tus alas agitaba

en suave brisa marina,

viento refrescante,

abrazo que, sutilmente,

acariciaba ramas y copas

cuando en ellas reposabas.


Belleza exultante tu entorno,

sereno y plácido semblante

de un mundo

acogedor y acogido,

amante y amado,

de favores correspondidos

sin deudas ni intrigas,

enredos, malentendidos.


El siseo ondulante

de un áspid adulador

fue la desdicha

que tu voluntad embrujó.

Probaste fruto prohibido,

mordiste la hiel maldita

que deja desposeído

sin protección

sin amparo,

a todo el que la codicia.


No sabías, desgraciada,

que degustar de la ciencia,

o el saber incontrolado,

si bien te transforma en libre,

te convierte

en vagabundo sin tejado.

Eres hombre,

¿lo has notado?


Checha, 27 de febrero de 2021


Imagen: Cecilia Guillén

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