DON JUAN TENORIO
DON JUAN
¿No es verdad, Ángel de amor,
que en esta apartada orilla
no hay que llevar mascarilla
y se respira mejor?
Es verdad -y no te miento-
que arriesgándome salí
desde muy lejos de aquí
burlando el confinamiento.
He venido de muy lejos
-aunque el lugar me lo callo-
a lomos de mi caballo
para tirarte los tejos.
He amarrado mi corcel,
está todo ventilado;
ya las manos me he lavado
y me he puesto el hidrogel.
Ea, pues, bella señora,
concededme vuestro amor.
Os lo pido por favor
¡desde hace casi una hora!
DOÑA INÉS
- ¡Callad, por Dios, caballero,
porque es público y notorio
que aunque vos seáis el Tenorio
la salud es lo primero!
Con todo lo que se ha dicho
yo prefiero no arriesgar.
No me quiero contagiar,
que a mí me da miedo el “bicho”.
Conteneos, por caridad,
comportaos con elegancia
y mantened la distancia:
es por la seguridad
que este año no habrá romance,
se rompe la tradición.
Ya habrá mejor ocasión
con la vacuna al alcance
DON JUAN
Aunque llevéis la razón,
os pido Inés, por favor,
un levísimo abrazo,
¡aunque solo sea un codazo!
DOÑA INÉS
Dejaos os ruego de codazos,
que este maldito bicho,
¡incluso llega a los brazos!
DON JUAN
Ay Inés del alma mía,
con paciencia lograremos
esto que tanto queremos
y un buen día alcanzaremos .
He logrado ya escucharla
con esa voz temblorosa,
vibrando como una rosa,
¡moriría por abrazarla!,
mas tengo que recortarme
y con pesar conformarme
tan solo con una cosa,
aunque me parezca mal,
¡un mero abrazo virtual!,
es la cura milagrosa
a esta pena bochornosa.
Vuestro Juan jamas olvida
a su Inés que tanto añora,
por ese abrazo prohibido,
por un abrazo señora
le daría yo mi vida.
DOÑA INÉS
La vida no habéis de dar,
mirad que sois temeroso,
Dios se sentiría celoso
si me intentáis abrazar,
y por más que yo quisiera
dedicaros un abrazo,
sería un alto fracaso,
pues mi alma es prisionera,
por lo cual no salgo fuera
de los muros de convento,
y siempre me quedo dentro
a esperar la primavera.
Ese abrazo es alimento
del afán calenturiento
que sentís por mí, Tenorio,
mas rehusad vuestro intento
de volver a mi aposento
a rogarme mis amores,
¿por qué no abrazáis la flores?,
o abrazad mejor el viento,
que calme ese desaliento
y os refresque los calores.
DON JUAN
Lleváis razón, Doña Inés,
al manifestar recato,
no quisiera tener cuitas
si rozara en mi arrebato
a vuestro bello sobaco,
ser condenado a galeritas
por practicar el maltrato.
DOÑA INES
Marchad ya D. Juan,
marchad,
marchaos por la vereda
y no vayáis muy despacio,
que contamina el espacio.
Estaos en vuestro palacio
antes del toque de queda.
........................
Malos tiempos corren hoy
para encuentros y reuniones.
¡Huyamos de los follones!
Y ya, con esto, me voy.
Ya me despido, señores.
Agradezco su atención
y deseo de corazón
que vengan tiempos mejores!!!
DON JUAN
Anónimo
(El ingenio de su autor
en estas estrofas brilla;
tanto, que el propio Zorrilla
no lo hubiera hecho mejor.)
Coautor:
Javier Sánchez Correas,
esforzado escribidor
para que sus versos leas.
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