viernes, 22 de enero de 2021

 

Condenada supervivencia










Imagen: Alexis Fuentes Ortiz





Huele los huesos anacarados

de padres, hijos, nietos…

fetidez de ausencia,

aurora transida de noche,

soledad,

incoherencia…

no pertenencia.


Elixir maldito,

pócima farsante

bebió cumpliendo deseos

humanos, ilusorios,

sueños embaucados,

ser inmortal

dicha del pensamiento,

cruel inmolación,

cadáver falto de sustento.

¿Qué dios alucinado,

ciego, obturado,



penaliza al humano

a traspasar horizontes

de vida

fulminando sus resortes?

¡Atlas condenado

a vivir

todos los mundos

que ha cargado!


Eternas batallas lidiaría,

sucesión interminable

de amores caducos

lloraría,

lugares inhóspitos,

mares de desafecto,

moraría…


Falible y mortal

deidad

de su pena

se burló,

astuta su pérfida argucia,

escarmiento

a la nívea inocencia…


Danza macabra de dioses,

estertores de muerte

sonriéndole en su suerte…

dura sangre, dura,

impasibles entrañas…

no siente.

Empedrado corazón

avanza

hastiado de vida

suplicando

esperando la no esperanza,

nadie asumirá el pavor

no evacuarán la fétida compasión,

la asistencia en su desvelo

hallar al fin

un desesperado anhelo,

paz yerta,

túmulo desasido

esa puerta

que no abrió

embriagado

de presencia.


Checha, 22 de enero de 2021









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