domingo, 30 de agosto de 2020

 

Detectas mis lágrimas en la lluvia










Entre gotas livianas,

un agua cálida, salada,

densa, condensada,

depósito de injusticias

de penas amargas,

pugna por salir,

por no medrar en mi pecho.


Pura es,

mas no etérea,

va cayendo lentamente

rehuyendo la levedad

de su esencia,

surca un rostro desvalido,

agrietando la epidermis,

posiblemente la dermis

sienta el dolor reprimido.


No das crédito a mi aflicción,

a que la vida me a-gota,

a que la gota colmada

excede, rebosa,

la cabida de un existir ultrajado,

que renquea y sigue,

que mira al sol

y llora también sus rayos.


Llueve,

las gotas empapan tus manos,

inapresables…

pero mis espesas lágrimas

son capaces de llenar

el generoso cuenco

de tus palmas abiertas.

Me miras desconsolado.


Checha, 30 de agosto de 2020



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