Detectas mis lágrimas en la lluvia
Entre gotas livianas,
un agua cálida, salada,
densa, condensada,
depósito de injusticias
de penas amargas,
pugna por salir,
por no medrar en mi pecho.
Pura es,
mas no etérea,
va cayendo lentamente
rehuyendo la levedad
de su esencia,
surca un rostro desvalido,
agrietando la epidermis,
posiblemente la dermis
sienta el dolor reprimido.
No das crédito a mi aflicción,
a que la vida me a-gota,
a que la gota colmada
excede, rebosa,
la cabida de un existir ultrajado,
que renquea y sigue,
que mira al sol
y llora también sus rayos.
Llueve,
las gotas empapan tus manos,
inapresables…
pero mis espesas lágrimas
son capaces de llenar
el generoso cuenco
de tus palmas abiertas.
Me miras desconsolado.
Checha, 30 de agosto de 2020

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