Compro tu cielo
Me llueven desde tu cielo
lágrimas de caramelo,
tan dulces y deliciosas,
que comprar tu cielo quiero.
Disculpa el agravio,
lo sé,
no se compra lo que vale,
solo bagatelas inservibles
que aparentan ser altares
y elevan lo que se cae,
cae,
un precio que asombra
y es sombra del brillo refulgente
de logros esforzados
y conscientes.
Libo esas lágrimas y anhelo,
su sabor me transporta
al culmen de mis de deseos
derretidos por el hielo,
quemados en las cavernas
del mismísimo averno.
Mas cierto es,
si tu cielo fuera mío,
se esfumarían mis deseos,
desaparecería el encanto
de mecerme en tu excelsa estrella
y ver de lejos mis carencias
que son vida,
la mía,
empujando hacia lo alto,
despegando de esta tierra.
Checha, 18 de agosto de 2020

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