martes, 28 de julio de 2020


Vi a tu Dios entre guijarros





















Allí en el cielo,
descuidado
de humanos aconteceres,
insensible a los dolores,
al sufrimiento del pobre,
del rico,
del enfermo,
o del sano,
separado del ardor
del extrínseco infierno,
intrínseco al mortal amor,
tan justo
que la injusticia,
rehusa bajo sus pies
elevarse al divino poderoso,
omnipotente y ufano
de haber engendrado
ese mundo tan raro…
lo buscaba con anhelo,
envidiaba al que consuelo,
en rezos,
plegarias esperanzadas
ante amargos sinsabores
hallaba.

He ahí que sucedió,
miré a los ojos del hombre,
dejé a mi cuerpo rielar
en la luna más brillante,
introduje mis entrañas
en la infinitud del mar,

al salir,
me senté entre los guijarros,
tan redondos como el mundo,
comprendí que dios estaba
en lo pequeño,
en lo profundo.

Checha, 28 de julio de 2020

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