Pequeña
Ay pequeña,
yo te creo.
Culpa, culpa,
culpa y más culpa,
cayeron sobre ti
las lacras del mundo,
los hilos de acero,
supuesta responsable
de aranas,
bichas venenosas,
insatisfacciones ajenas,
inseguridades,
condenas.
Achicaron tu mundo
robándote espacio
que a ti te faltaba,
te ahogaba y asfixiaba.
Compraron tu esencia
para así agrandar
autoestimas otras,
pisando la tuya,
enterrándola,
ya muda,
en el abismo del miedo,
las sombras.
Pequeña, ay mi pequeña,
pequeña te hicieron,
y así te creías,
cerraron, menguaron
ese corazón tan pleno,
rebosante,
de ansias de dar,
de gritos de cieno.
Así de pequeña,
hoy yo te rescato,
abro gruesas trancas,
caja de pandora,
colmada de afecto
y pasiones varias.
Ríos de amargura,
lloraran pasados,
henchirán tu pecho,
mas no volverán pequeña,
un inmenso techo
te espera ávido
por resarcir
el ingrato agravio.
Destruí los cepos,
una libertad en ciernes
te aguarda y te llama,
pequeña.
Te espera la vida,
hoy amurallada,
tuya era,
ahí la tienes,
aunque tiembles
y vaciles,
desconfíes de tu puedo,
yo te creo,
grande, grande te veo.
Circula tu mundo,
ahora,
tú eres el centro.
Checha, 10 de julio de 2020

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