No
sé lo que busco
Agazapada en silencio,
pide mi alma tan solo,
una detención del tiempo,
el sosiego y el reposo
de un desierto despoblado
o de un rincón habitado
por ti,
por mi,
por un encuentro gozoso.
Y este animo cansado
de tanto buscar se agota,
se retrae, se acongoja,
pues qué ha de buscar no
sabe,
ni siquiera algún camino,
ve abruptos pedregales,
montañas inalcanzables
le asusta el nuevo destino,
ese futuro cretino,
que se esconde
tras las fuerzas de lo vivo.
Quizás buscar no sea más
que un sueño por encontrar,
respuesta indescifrable,
pues vida es indagar
hacia dentro
y hacia fuera
enigmas inagotables,
saber quien eres,
no más,
hallar en tu duro entorno
la trepidante sorpresa
del no retorno,
lo buscado no es camino,
sino signo equivocado
de la huella que no es tuya,
del sendero de aventura,
que has de pisar tu descalzo,
pisar, tropezar y andar,
el exclusivo descanso.
Checha, 4 de julio de 2020

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