Sinrazón
Entre
rejas se hallaba
llorando
su suerte,
apoyose
a la reja
y
cedió suavemente.
¿He
sido un demente?
Maldijo
los días,
las
noches enteras,
clamando,
rogando,
una
libertad que poseía.
Fustigó
su alma
por
su obcecamiento,
falta
de razón,
ilusión
falsaria.
En
esto observó
la
inconfortable celda,
pensó,
llegó
a convencerse
de
que otros habría
que
el cielo les pareciera.
Salir
al mundo,
¡qué
luz!,
¡qué
quimera!
si
no lo temiera.
Un
miedo atenazante
atoró
sus manos,
prendió
su cabeza,
de
prejuicios,
sinsabores
y
otras indecencias.
Volviose
a la cama,
suspiró
lentamente,
le
sonrió a la almohada,
tan
confortable,
tan
raída,
tan
amada……
La
de siempre.
Checha,
5 de febrero de 2020

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