sábado, 8 de febrero de 2020


Pensares dolientes


























Dice el cerdo a la tortuga,
no pienses tanto y come.
No engendra pensamiento
el buen yantar, respondió,
mas admito que sin viandas
tampoco surge el pensar.

El cerdo comió despectivo.

La vieja tortuga ancestral,
sabia, talentuda,
pensó que pensar dolía,
hacía daño,
levantaba heridas,
que las historias pasadas
no se olvidan
para imbuir al presente
de senderos tortuosos,
indeseables,
intransitables….,
que las presentes
son flor de un día
y las futuras despiertan
incertidumbre, duda,
temor, temblor, cobardía….
Mas me duele pensar,
me duele.
Habré de aprender a amar
el dolor asumido, aceptado,
comprendido…..
pues sin recuerdos,
!ay de las neuronas mías,
morirían de hartazgo,
de apatía….

Y no añoro otro pasado,
que el que tuve es cosa mía,
me hizo ser a la postre
quien soy,
no una parodia mía,
ni un cerdo tragantón
ni una fugaz mariposa,
una longeva tortuga
embutida en percepciones,
pensamientos, descalabros
y pasiones,
que fuerza de vida son
garras de águila naciente…

Come cerdo, come,
pensaré en la comida,
solo cuando tenga hambre.

Checha 8 de febrero de 2020



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