Pensares
dolientes
Dice
el cerdo a la tortuga,
no
pienses tanto y come.
No
engendra pensamiento
el
buen yantar, respondió,
mas
admito que sin viandas
tampoco
surge el pensar.
El
cerdo comió despectivo.
La
vieja tortuga ancestral,
sabia,
talentuda,
pensó
que pensar dolía,
hacía
daño,
levantaba
heridas,
que
las historias pasadas
no
se olvidan
para
imbuir al presente
de
senderos tortuosos,
indeseables,
intransitables….,
que
las presentes
son
flor de un día
y
las futuras despiertan
incertidumbre,
duda,
temor,
temblor, cobardía….
Mas
me duele pensar,
me
duele.
Habré
de aprender a amar
el
dolor asumido, aceptado,
comprendido…..
pues
sin recuerdos,
!ay
de las neuronas mías,
morirían
de hartazgo,
de
apatía….
Y
no añoro otro pasado,
que
el que tuve es cosa mía,
me
hizo ser a la postre
quien
soy,
no
una parodia mía,
ni
un cerdo tragantón
ni
una fugaz mariposa,
una
longeva tortuga
embutida
en percepciones,
pensamientos,
descalabros
y
pasiones,
que
fuerza de vida son
garras
de águila naciente…
Come
cerdo, come,
pensaré
en la comida,
solo
cuando tenga hambre.
Checha
8 de febrero de 2020

No hay comentarios:
Publicar un comentario