Luna
lunera
Borraba
a la luna lunera
sus
oscuros cráteres aciagos,
la
quería brillante,
esplendorosa,
dueña
de mis sueños de plata,
de
tersura relumbrante.
El
cálido sol mañanero
acercóse
muy despacio,
furioso,
mas muy sincero,
arrancó
mi pardo ojo
y
restituyó en su lugar
un
magnífico brillante.
Lucía
en el firmamento,
avivaba
mi semblante.
Presentó
ante mí un espejo
y
el horror que pude ver
me
espantó y entristeció,
un
ser que otro parecía,
asimétrico,
distorsionado,
una
farsa de mí mismo,
hipocresía.
Quiero
mi ojo, le dije,
toma
tu brillante bello.
Mirome
severamente
y
aseveró con ternura,
deja
ya a la luna en paz,
que
su encanto ya reside
en
sus luces y en sus sombras,
horadada
nos recibe,
como
ha de ser,
como
es,
saca
brillo a tus zapatos
con
tus verdaderas manos,
las
que tienes,
las
que amo,
las
que encienden primaveras.
Checha,
17 de diciembre de 2019

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