martes, 17 de diciembre de 2019


Luna lunera

















Borraba a la luna lunera
sus oscuros cráteres aciagos,
la quería brillante,
esplendorosa,
dueña de mis sueños de plata,
de tersura relumbrante.

El cálido sol mañanero
acercóse muy despacio,
furioso, mas muy sincero,
arrancó mi pardo ojo
y restituyó en su lugar
un magnífico brillante.
Lucía en el firmamento,
avivaba mi semblante.

Presentó ante mí un espejo
y el horror que pude ver
me espantó y entristeció,
un ser que otro parecía,
asimétrico,
distorsionado,
una farsa de mí mismo,
hipocresía.

Quiero mi ojo, le dije,
toma tu brillante bello.

Mirome severamente
y aseveró con ternura,
deja ya a la luna en paz,
que su encanto ya reside
en sus luces y en sus sombras,
horadada nos recibe,
como ha de ser,
como es,
saca brillo a tus zapatos
con tus verdaderas manos,
las que tienes,
las que amo,
las que encienden primaveras.

Checha, 17 de diciembre de 2019

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