Mos,
moris
Estimados
lectores, no acostumbro yo a la moralina ni a juicios enmarañados,
pero hoy no les presento un poema, quiero hablarles de justicia,
término en el que no creo, pero que por desgracia ha de aplicarse a
los hechos últimamente acontecidos.
Mos,
moris es la clave y el principio de toda ética, y, en consecuencia
de toda política y legislación social. Significa uso o costumbre,
un término aparentemente inofensivo, pero que implica soslayadamente
juicios estéticos, en los que lo bueno y lo bello se solapan
inexorablemente.
Es
principio de toda ética su procedencia, y de ella se deriva lo que
comunmente hacemos para hallarnos en armonía con el resto de seres
humanos. Pero no olvidemos que la estética también juega un papel
primordial, rechazando lo feo, lo que “esta mal visto” y por
tanto sobrepasa los límites de lo aceptable.
La
ética es la conducta de un ser humano en relación a la sociedad,
tomando al ser humano como sujeto de actos voluntarios.
Desde
otra perspectiva sería al conocimiento de lo que el ser humano debe
hacer o evitar para conservar la estabilidad social.
El
estudio de la ética se remonta a Grecia y Roma, costumbres, hábitos,
usos, tradiciones, aunque sigue siendo fuente del ordenamiento
jurídico español.
Se
trata de proteger esos valores y principios que hacen a un ser humano
aceptable y deseable.
Y
estos valores estan encarnados en un ser humano, ergo la justicia se
fundamenta en un orden que tiene que ver con la esencia del hombre.
Así, el derecho, asegura un orden entre personas para que vivan en
armonía social.
Sin
duda podría ser un hecho punible, hasta ahora lo ha sido y sigue
siendo en muchos paises, el acto de no saludar al rey o expresar
animadversión contra un monumento que tenga carácter simbólico.
Sin embargo esto no dejan de ser juicios estéticos, no añaden ni
quitan nada a la bondad y buen hacer de una persona. Solo establecen
lo que se considera “bello o feo”.
Es
una mezcla de todos esos usos y costumbres, de donde derivan las
leyes constitutivas del estado de derecho que en parte tienen que ver
con la justicia y en otra buena parte, no reflejan más que el sentir
más o menos acertado de un pueblo.
Pues
bien, en el caso de la manada estamos hablando de un grupo de seres
plenamente conscientes que amilanan, atropeyan, confunden y violan a
un ser del todo inconsciente e indefenso. Esto es malo, esto es feo.
Si
la bebida ha de ser agravante o no, sería discutible. Pero el hecho
es que en este caso induce a un mayor estado de indefensión por
parte de la víctima.
Soy
ser humano y acepto como principio fundamental la presunción de
inocencia. Ahora bien, prefiero a un inocente de facto que a un
presunto inocente.
Si
la chica dio versiones diversas, incluso contradictorias, no se debe
más que a la confusión, al estado de shok que muchos niegan, pero
que no la abandonó aún despues de los hechos y que quizás no la
abandone de por vida.
Los
vándalos han de tener su merecido, y bien merecida es una condena
dura, que les haga arrepentirse de por vida de la barbarie cometida.
Condena
ejemplificante, condena que aboga por los derechos irreconocidos de
la mujer.
He
dicho.
Checha,
15 de mayo de 2018
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