martes, 15 de mayo de 2018


Mos, moris



Estimados lectores, no acostumbro yo a la moralina ni a juicios enmarañados, pero hoy no les presento un poema, quiero hablarles de justicia, término en el que no creo, pero que por desgracia ha de aplicarse a los hechos últimamente acontecidos.

Mos, moris es la clave y el principio de toda ética, y, en consecuencia de toda política y legislación social. Significa uso o costumbre, un término aparentemente inofensivo, pero que implica soslayadamente juicios estéticos, en los que lo bueno y lo bello se solapan inexorablemente.

Es principio de toda ética su procedencia, y de ella se deriva lo que comunmente hacemos para hallarnos en armonía con el resto de seres humanos. Pero no olvidemos que la estética también juega un papel primordial, rechazando lo feo, lo que “esta mal visto” y por tanto sobrepasa los límites de lo aceptable.

La ética es la conducta de un ser humano en relación a la sociedad, tomando al ser humano como sujeto de actos voluntarios.
Desde otra perspectiva sería al conocimiento de lo que el ser humano debe hacer o evitar para conservar la estabilidad social.
El estudio de la ética se remonta a Grecia y Roma, costumbres, hábitos, usos, tradiciones, aunque sigue siendo fuente del ordenamiento jurídico español.
Se trata de proteger esos valores y principios que hacen a un ser humano aceptable y deseable.
Y estos valores estan encarnados en un ser humano, ergo la justicia se fundamenta en un orden que tiene que ver con la esencia del hombre. Así, el derecho, asegura un orden entre personas para que vivan en armonía social.

Sin duda podría ser un hecho punible, hasta ahora lo ha sido y sigue siendo en muchos paises, el acto de no saludar al rey o expresar animadversión contra un monumento que tenga carácter simbólico. Sin embargo esto no dejan de ser juicios estéticos, no añaden ni quitan nada a la bondad y buen hacer de una persona. Solo establecen lo que se considera “bello o feo”.
Es una mezcla de todos esos usos y costumbres, de donde derivan las leyes constitutivas del estado de derecho que en parte tienen que ver con la justicia y en otra buena parte, no reflejan más que el sentir más o menos acertado de un pueblo.

Pues bien, en el caso de la manada estamos hablando de un grupo de seres plenamente conscientes que amilanan, atropeyan, confunden y violan a un ser del todo inconsciente e indefenso. Esto es malo, esto es feo.
Si la bebida ha de ser agravante o no, sería discutible. Pero el hecho es que en este caso induce a un mayor estado de indefensión por parte de la víctima.

Soy ser humano y acepto como principio fundamental la presunción de inocencia. Ahora bien, prefiero a un inocente de facto que a un presunto inocente.

Si la chica dio versiones diversas, incluso contradictorias, no se debe más que a la confusión, al estado de shok que muchos niegan, pero que no la abandonó aún despues de los hechos y que quizás no la abandone de por vida.
Los vándalos han de tener su merecido, y bien merecida es una condena dura, que les haga arrepentirse de por vida de la barbarie cometida.
Condena ejemplificante, condena que aboga por los derechos irreconocidos de la mujer.
He dicho.

Checha, 15 de mayo de 2018

No hay comentarios:

Publicar un comentario