Escríbeme
algo, dije,
regálame
eterna música
que
halague mis sordos oídos,
atorados
por la prisa.
Un
sentimiento escribe,
tan
solo uno
que
haga que sienta mis venas,
que
desbroce mis lamentos,
una
palabra de vida,
el
eco de dulces vientos,
que
encienda un alma cansada
de
no escuchar tu silencio,
de
no sentir el abrazo
un
sincero estrechamiento
que
encoja hasta mi cerebro.
Escribe,
mi vida, escribe
que
esa palabra escrita
selle
fuerte un mundo entero,
me
despoje del hastío,
me
de un pedazo de aliento
para
emborrachar el frío
que
tirita en mis adentros.
Y
así pasé noche y día,
esperando
una palabra,
una
expresión que da vida,
verbo
rezumando lira.
Garabatéame
un simple
te
quiero,
y
yo espero, espero.
Checha,
21 de enero de 2018
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