Durmiendo
Durmiendo
en tus brazos, Morfeo,
soy
como una esponja,
toda
empapada de fuego.
Se
me acallan las heridas,
me
abrazan tus manos
cual
si estuvieran cosidas.
Morfeo,
cariño,
¡cómo
acaricias mi pelo,
cómo
me soplas calor
cuando
de frío me muero!
Vuelo
de tu mano
a
lugares que estremecen,
que
florecen, que me mecen,
velando
y volviendo sano
lo
que fuerte dolor fuese
si
no estuviera a tu lado.
No
me dejes, no,
quiero
morir en tu sueño,
que
tú solo seas mi dueño,
que
sonrías a mi alma,
que
me abraces como un leño,
que
tu sueño sea mi amor.
No
hagas que vague solo
un
humilde corazón
que
grita ya en la agonía
A
mi lado somos dos.
Checha
24 de enero de 2018

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