miércoles, 27 de junio de 2012

LA CAJA DE PANDORA


LA CAJA DE PANDORA



Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su , Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una  capaz de seducir a cualquier . Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a casa de Prometeo.

Allí vivía el benefactor de los mortales junto a su hermano Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose perdidamente de sus encantos, la tomó por esposa.

Pero Pandora traía algo consigo: una caja que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias y también todos los bienes. Uno de los bienes era la Esperanza, consuelo del que sufre, que también permanecía encerrada en aquella caja. Y es que, por aquel entonces, cuentan que la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza, aunque tampoco nobles sentimientos.

Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Cuentan que los bienes subieron al mismo Olimpo y allí quedaron junto a los dioses. Asustada, la muchacha cerró la caja de golpe quedando dentro
la Esperanza, tan necesaria para superar precisamente los males que acosan al hombre.

Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres a consolarlos, hablándoles de la Esperanza, a la que siempre podrían acudir pues estaba a buen recaudo.

Este es el conocido como Mito de la caja de Pandora, que forma parte de la mitología griega.
   Con el paso del tiempo, el ilustrativo mito sobre el origen del bien y del mal, ha sido simplificado, y con ello desvirtuado, probablemente como fruto de la analogía entre Pandora y Eva, dos mujeres, dos seres seductores, que inducen al hombre a salir del paraíso, de ese limbo del conocimiento en que no existe vicio y virtud, en que el hombre no ha de asumir la responsabilidad de diferenciarlos, de elegir. Con ello el hombre alcanza la mayoría de edad, se enfrenta a la necesidad de esforzarse para lograr determinados fines.
   El error al que antes aludía se refiere a la concepción de que en esa cajita, en ese arbol de la ciencia del bien y del mal, sólo se hallaba la maldad, los horrores del mundo, el sufrimiento.  Y nada más lejos de la realidad. Bien y mal son inseparables, coesenciales, el ser humano no conoce el bien o el mal sino por ausencia del contrario, y es así cómo  es afirmado por todos los maestros espirituales de la humanidad.
    Cierto es que morder la manzana, abrir la caja, supone una caída, un paso de lo incondicionado a la difícil tarea de conocer, de ser caminantes en busca de la verdad, pero no olvidemos que son actos elegidos, por los cuales tiene lugar nuestra entrada en el mundo libre. Este es el ascenso de la caída, el triunfo de la razón sobre el instinto,  sede de la moralidad y dignidad humana.
“La verdad os hará libres”, díjo Jesús,  y también nos habló del arduo peregrinaje individual  a su encuentro, que tan sólo halla reposo en la esperanza, ese oasis de sedientos, personal, intransferible, inaccesible a la cobardía.
   Sí, la esperanza fue lo único que quedó encerrado en la caja destapada por la “curiosidad” femenina. Una Eva ávida de saber, deseosa de poder elegir entre dulce y amargo.
    Expulsados del paraíso nos queda el inabarcable mundo del logos, parto doloroso, condena a ir dando palos de ciego, a repetir cíclicamente el mismo trabajo, a volver a empujar la tremenda roca hacia la cima, como Sísifo, cuando el paradigma que creíamos cierto, se ha revelado obsoleto.
    No obstante la dificultad, existen las recompensas; el tesoro que aguarda a cada uno de nosotros en nuestra preciosa cajita. Y ¡ay del que lo deje escapar, del que no se aferre a la esperanza como valuarte y espada en su  camino!.
    Hay muchas cajitas, tantas como individuos.  La benevolencia de los dioses nos dejó la invencible espada que permite a cada cual administrar, reprimir la negatividad.
   A estas alturas ya hemos adivinado el lugar donde se encuentran esas cajitas....¡no son más que nuestros cerebros!, origen de todo bien y todo mal , como comprobaréis en las citas que coronan este texto.
   Sin ánimo de recrearme en tópicos ni de crear nuevos, me permitiré un comentario jocoso en desagravio a mi género (femenino), a la demonización  del mismo perpetuada durante siglos: en nombre de todas las Evas y Pandoras del mundo, hemos de expresar nuestra gratitud a nuestro lenguaje, a varias lenguas , que han venido a dar al término “la verdad” (die Wahrheit)  el género femenino, y al “engaño” (der Betrug), por el contrario, el masculino.  Sírvanos ello para desligar a las serpientes, con sus lenguas bífidas, del sinuoso pero bello cuerpo femenino.
  Citas escogidas de las principales religiones:
JESUCRISTO
Es imposible suprimir el bien o el mal, sólo podemos mantener al bien despierto mientras adormecemos el mal.
Podemos sufrir el mal, sólo porque conocemos el bien.

Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento
tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.

LA CIZAÑA Y EL TRIGO

“El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga, apareció también la cizaña. Entonces fueron los esclavos a decirle al amo: Señor, ¿ No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña? ¿Quieres que vamos a arrancarla? Pero él les respondió: No, porque podrían arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la siega…” (Mateo 13, 24-30)
“Conoced la verdad y ella os hará libres”.
BUDISMO:
El hombre que hace el mal sufre en este mundo y sufre en el otro. Sufre y se lamenta al ver todo el daño que ha hecho. Sin embargo, el hombre que hace el bien es feliz en este mundo y también lo es en el otro. En ambos mundos se regocija, viendo todo el bien que ha hecho.” Dhammapada 1:15-16
“Es fácil ver las faltas de los demás, pero ¡qué difícil es ver las nuestras propias! Exhibimos las faltas de los demás como el viento esparce la paja,  mientras ocultamos las nuestras como el jugador tramposo esconde sus dados.” Dhammapada 18:18
 “Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada.” Dhammapada 3:10-11
“Así, mata con la espada del conocimiento la duda nacida de la ignorancia y arraigada en tu corazón, y lánzate al recto cumplimiento de la acción. ¡Levántate, invicto guerrero, levántate!” Bhagavad Gita 4:42
TALMUD:
Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.
 ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?.
* El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.
 ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?.
"No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos"
TAO
La suprema bondad es como el agua. El agua todo lo favorece y a nada combate. Se mantiene en los lugares que más desprecia el hombre y, así, está muy cerca del Tao. Por esto, la suprema bondad es tal que, su lugar es adecuado. Su corazón es profundo. Su espíritu es generoso. Su palabra es veraz. Su gobierno es justo. Su trabajo es perfecto. Su acción es oportuna. Y no combatiendo con nadie, nada se le reprocha.” Tao The King.
MAHOMA
Consulta tu corazón y la virtud es aquello con lo que la persona se siente tranquila, y la maldad es lo que se remueve dentro de la persona y vacila en el pecho, te opine la gente lo que te opine.

Teme a Dios dondequiera que estés, y después de un mal haz un bien para borrarlo y, trata a la gente con buen carácter.



Deja aquello que te hace dudar de su licitud y encamínate a lo que no te hace dudar. Pues la verdad realmente es tranquili­dad, sosiego y paz interna; Y la mentira, duda.

Los hombres que condenan es porque no comprenden” -El Corán

Checha, 27 de junio de 2012