No me pidas
No me pidas
que me calle,
la verdad atora oídos,
crecieron ya aquellas rosas
plantadas en tu destino,
no son tiernos tus sentidos,
eres capaz de escuchar
el lamento prolongado,
ya tantas veces oído,
el dolor de mis entrañas,
los infiernos despiadados
que truncaron mi camino.
No me pidas
que me calle
equilibrando tu alma
con necedades,
manipulaciones,
lobos con sarna,
no nutren seres,
nutren olvidos
de un pasado que pasó,
de una verdad reprimida
de un dragón que desdeñó
el edén de la ternura,
venderás tu piel tersa y fina
al círculo infernal
de la apariencia
del disimulo
de la sonrisa no genuina.
Deja que te bamboleen,
deja tu vida rodar
de lo falsario y cretino
a lo veraz, genuino,
mas algo queda prohibido,
no embauques mis sentimientos,
nunca digas que te miento
si jamás atisbaste
mi sufrimiento,
si no fuiste anulada,
maltratada,
explotada,
si quieres disfrazar lo cierto.
Entre lo que es y fue
existe insondable abismo,
eras germen inconsciente,
de sépalos no crecidos.
Elige lo que desees,
elige lo conveniente,
la vana necesidad,
el sendero retorcido
envuelto en razones
improcedentes,
depravadas,
insanas,
indecentes,
mas no maldigas mi palabra,
no anudes la libertad
tanto tiempo deseada,
con tanto esfuerzo lograda,
que ahora es ala cansada,
fuerza de vientos huracanados,
boca reseca que escupe
venenos lentamente
dispensados.
Sigue tu verdad,
emprende tu camino,
puede que un día descubras
lo que fui,
lo que soy,
dónde estuve
cuando la flecha alcanzó
tu endeble pie,
sin fuerzas y decaído.
Y seguiré,
en el mismo lugar,
bañando de luna
la amarga soledad
elegida.
Soy incapaz de alumbrarte,
yo,
fuego extinguido,
ahí las cenizas
de un amor puro,
sin tapujos,
inconmensurable
pese a un escarpado muro.
Checha, 9 de junio de 2021
Imagen: arte.laguia2000

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