Cuando
yo caiga
Cuando
yo caiga,
no
me mires con asombro
pensando
que cayo un fuerte,
una
muralla dorada
un
espejo duro, potente.
No
fijes tu atención
en
la piedra punzante
que
me hizo caer
a
ritmo delirante.
No
poses tus labios frios
sobre
mis labios ya muertos,
que
aun ya sin aliento
emanan
gotas de hastío.
No
maldigas lo perdido
como
si hubieras andado
tu
camino junto al mío.
Recuerda
esos momentos
de
un no persistente,
que
herían punzantes
mis
sies incandescentes.
No
digas que fue la piedra,
no
digas que fue el destino,
fuí
yo la que torpemente
equivocó
su camino.
Sigue,
sigue donde estas,
no
te muevas,
quizás en tu fina rama
en
otro lugar, en otro destino,
muera
ese cansancio rancio
que
atora ya tus sentidos.
Dejame
morir en paz,
no
preguntes,
no
desmientas,
no
reclames
lo
que jamás fue tuyo,
y
como tuyo derrumbaste.
Checha,
17 de mayo de 2018

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